Protección de los metales (II)

La corrosión en el hierro o el aluminio puede manifestarse de dos maneras diferenciadas.

Puede ser generalizada, esto es, se manifiesta de igual modo en toda la superficie de la pieza en cuestión. Es dañina pero, hasta cierto punto, previsible, pues no influye directamente sobre un punto en concreto de la pieza sino en toda su superficie. Y por lo general, al tener más superficie sobre la que afectar, es más lenta.

Tenemos otro tipo de corrosión que si que es muy perjudicial para las piezas de hierro o aluminio y es la localizada o focalizada. Este tipo de corrosión se manifiesta sobre una parte muy concreta, haciendo que, además de ser imprevisible e inesperada, pueda tener consecuencias desastrosas; al afectar a un espacio concreto de la pieza, la destruye, lo cual puede hacer que el mecanismo se rompa o deje de funcionar. Actúa más rápidamente y es más difícil de controlar.

Es vital la protección contra la corrosión.

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